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Lo Logré Historia de Participantes
Rubi Medel
La vida de Rubi Medel ha dado un giro significativo tras beneficiarse de los servicios de la Asociación Latinoamericana en Norcross. Originalmente de México, la señora de 28 años descubrió algo maravilloso que marcó su vida y la de sus hijos. Aprendió que no es tan sólo la madre, sino también, la primera maestra de sus hijos.
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“Antes de venir a la LAA mi vida era una rutina. No tenía objetivos y no me sentía satisfecha ni como persona ni como madre”, dijo Rubi. “Me inscribí en el programa Mami y Yoy en otros programas porque sabía que tenía mucho qué mejorar y aprender”.
En la LAA, Rubi se benefició de varios servicios tales como: el programa Mami y Yo, clases para padres y asistencia para familias. Además la LAA la refirió a otras organizaciones como St. Joseph’s Mercy Care, Consumer Credit y Georgia Perimeter College para ayudarle en otros aspectos de su vida.
La vida de Rubi cambió de manera importante tras su participación en los cursos para padres de la LAA. Se siente más segura ejerciendo su rol como madre, sabe como iniciar a sus hijos en el proceso de lectura y aprendió a disciplinarlos adecuadamente. Además su autoestima y confianza crecieron en el proceso. Todas estas experiencias la ayudaron a convertirse en una mejor mamá.
“Como madre, ahora entiendo claramente como puedo ser un ejemplo para mis hijos”, explica Rubi. “Yo influencio cómo se sienten y ellos merecen respeto y amor. Como esposa, aprendí que valgo tanto como mi esposo y que tenemos las mismas oportunidades, derechos y obligaciones. Aprendí que podemos crecer juntos como familia.”
Migger e Imanol
Risas, camaradería y apoyo es lo que caracteriza la relación entre Imanol de ocho años y Migger de nueve. Los chicos se conocieron y se hicieron amigos en el programa para después de la escuela que la Asociación Latinoamericana implementó en la escuela primaria Woodward. Los estudiantes encuentran sentido de pertenencia en el programa que les ofrece una maravillosa oportunidad para divertirse y aprender.
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“Al principio, Migger e Imanol luchaban mucho con el inglés. Luego de participar en el programa hemos notado una increíble mejoría,” relató Meghan Borin, profesora de la escuela Woodward. “Los logros de Imanol son especialmente increíbles porque el llegó de México este año.”
El deseo de Migger por aprender y superarse se hace evidente cuando relata sus experiencias en el programa, donde ella y otros estudiantes reciben apoyo especial en la clase de inglés y en otros cursos.
“Me gusta estar aquí. Es divertido y disfruto siguiendo las instrucciones de la maestra,” dijo Migger. “Cuando crezca, quiero ser doctora, maestra o artista. Estar aquí me ayudará porque aprenderé muchas cosas de las maestras. Puedo escuchar y aprender.”
El programa también incluye otras actividades como arte, fútbol, tenis, baile y nutrición. Este acercamiento integral provee a los estudiantes un programa sano y balanceado. Las clases de arte han infundido en Imanol un deseo de ser creativo y está emocionado por aprender y dar lo mejor en la escuela para así lograr su sueño.” Quiero ser artista cuando crezca,” dijo Imanol. “Me gusta dibujar cosas que me recuerden a México.”
El programa para después de la escuela es parte de la iniciativa juvenil ¡Inspira! de la LAA. Debido a que la educación a una edad temprana es fundamental para el éxito de los estudiantes en la escuela secundaria, el programa se enfoca en mejorar el rendimiento académico de los alumnos latinos comenzando desde el nivel preescolar hasta el intermedio.
Aurora Mendoza
Desde que llegó a la Asociación Latinoamericana en Roswell, Aurora Mendoza hizo mucho más que involucrarse en el programa Mami y Yo. Se convirtió en una activista comunitaria que recomienda a todos sus vecinos los servicios de la LAA. Después de tomar las clases, se inscribió en Mami y Yo por segunda vez, junto a dos de sus amigas.
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“El programa me enseñó que soy la primera y la más importante maestra de mis hijos,” dijo Aurora. “Me siento orgullosa de mi desempeño como madre, ya que antes sentía que éste no era apreciado.”
Al final de la sesión, su clase decidió llevar a cabo presentaciones para demostrar lo que habían aprendido en el curso. Aurora relató que la clase la ayudó a descubrir un nuevo aprecio y admiración hacia su propia madre.
“Mi madre es mi ejemplo y después de tomar la clase he podido decirle cuanto la admiro y cuanto me enseñó,” relató Aurora. ”Mi presentación fue sobre ella y del lugar importante que ocupa en mi hogar.”
Aurora se siente feliz por lo que aprendió y quiere compartirlo con su comunidad. Por esto recomienda a los recién llegados a que participen de los servicios de la LAA. A pesar de que la Asociación ofrece una variedad de programas, Mami y Yo impactó de forma particular a Aurora.
“Estoy trabajando para convertirme en un ejemplo a seguir para mis hijos y en su mejor maestra,” expresó. “Gracias a la LAA, las madres latinas tenemos la oportunidad de reunirnos para intercambiar experiencias y aprender nuevas técnicas para mejorar nuestras vidas y las de nuestros hijos.”
Denisse Fernández
Muchas mujeres enfrentan el reto diario de establecer un balance entre su rol como madres y como profesionales. Denisse Fernández es un ejemplo inspirador de que se puede lograr este balance. Su experiencia con la Asociación Latinoamericana ayudó a Denisse a crecer como mamá y como profesional.
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Denisse comenzó a participar de los programas de la LAA para manejar el estrés acumulado por el nacimiento de su hijo y las exigencias de su empleo. “En aquel momento no me iba bien en el trabajo. Yo quería establecer un balance entre mi carrera y la crianza de mi hijo”, expresó Denisse.
Denisse participó en el entrenamiento para maestros substitutos de la LAA. Aprendió que la educación es la clave para lograr cualquier meta. Durante el proceso sintió que la LAA fue la mano amiga que la ayudó a hacer frente a los obstáculos y retos que enfrentó. “Mi vida cambió completamente porque pude superar sentimientos de depresión. Mi autoestima creció y soy mejor mamá”, dijo Denisse.
Hoy día Denisse es una empresaria. Tiene un negocio en el que cuida y enseña a seis niños. Su meta es tener una guardería en la que pueda educar y ayudar a muchos niños.
Gerson N. Ventura
El programa de limpieza comercial del Departamento de Empleo le abrió varias puertas a Gerson Ventura. Después de haber buscado empleo por seis meses, y sin tener mucha experiencia laboral, Gerson esperaba adquirir las habilidades necesarias para conseguir empleo a través del programa de la Asociación Latinoamericana.
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Gerson no sólo aprendió a limpiar edificios comerciales durante el programa, sino que también aprendió a trabajar en equipo. Además aprendió cómo llevar a cabo una búsqueda de empleo, cómo sacarle provecho a sus talentos y aprendió sobre las leyes del empleo de EE.UU.
Gerson relató cuál fue su experiencia más memorable en la LAA. “En la graduación me di cuenta que hice muchos amigos y que la Asociación nos seguirá ayudando y apoyando para salir adelante.”
Gerson ha adquirido nuevas habilidades y está mejor preparado para entrar al campo laboral. Gracias a lo que aprendió en la LAA, sabe como conducirse en una entrevista de empleo y cuenta con experiencia profesional. Gerson se siente seguro de sí mismo y sus habilidades.
“Mis metas para el futuro son encontrar un buen trabajo y tomar clases de inglés. Quiero ser bilingüe y poder hacer un buen trabajo con toda la ayuda de la LAA,” señaló Gerson.
José Manuel Yera Benitez
José Manuel Yera Benítez aprendió mucho en el programa de limpieza comercial del Departamento de Empleo de la Asociación Latinoamericana. Su lección más importante es que hay personas de buen corazón, listas para ayudar a otros.
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“Estoy feliz de conocer gente con el deseo de ayudar a otros”, expresó José. “Yo creo que Dios me está ayudando en mi trabajo porque me va muy bien. Tengo tanto que agradecer”.
Hace 10 años, José llegó a EE.UU. procedente de Cuba. “Tuve periodos de desempleo, y también tuve diferentes empleos, pero el capítulo más difícil de mi vida ocurrió justo antes de llegar a la LAA,” relató.
José escuchó de la LAA en la televisión y a través de amigos que le recomendaron que se beneficiara de los servicios de la Asociación.
“Aprender a trabajar en equipo con mis compañeros del programa de limpieza comercial fue una experiencia inolvidable,” relató José. “El programa nos preparó para tener la oportunidad de ser más exitosos en la vida, estoy agradecido con todos los que hicieron posible este programa.”
José quiere traer a sus hijas a vivir a EE.UU. con la ayuda del Departamento de Inmigración de la LAA. Él cree que los servicios de inmigración que provee la LAA juegan un papel importante en el progreso de la comunidad hispana, así como los servicios de empleo y entrenamiento laboral.
¿Qué le diría José a una persona que esté considerando solicitar los servicios de la LAA? “Vayan a la LAA porque ellos le van a ayudar, como lo hicieron conmigo,” concluyó.
Yamileth Padua
Yamileth Padua personifica la palabra perseverancia. Su fuerza de voluntad y su deseo de triunfar la han ayudado a superar grandes desafíos. En los Estados Unidos ella enfrentó barreras culturales, un accidente devastador y muchas otras dificultades, pero nunca se dio por vencida. Para esta colombiana de 53 años la Asociación Latinoamericana fue la mano amiga que la ayudó a continuar su lucha.
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Con mucha motivación y determinación, Yamileth se inscribió en varios servicios de la Asociación Latinoamericana. Participó en programas de empleo, clases de inglés, clases de computación, cursos para padres de familia, servicios de inmigración y en el programa de entrenamiento laboral Super Nanny. Durante su participación en este programa, Yamileth y nueve participantes más, recibieron entrenamiento de primeros auxilios, nutrición, finanzas, computación y clases de inglés.
“Mi calidad de vida mejoró inmediatamente después de mi graduación del programa Super Nanny. Antes, yo no tenía un diploma o certificado, pero este programa me dio la oportunidad de adquirir las habilidades y calificaciones necesarias para obtener un trabajo bien pagado y respetado”, expresó Yamileth.
Yamileth ha visto increíbles resultados tras participar en los programas de la LAA. Su autoestima creció y ha transcendido del desempleo a tener una profesión estable. Su situación económica ha mejorado y hoy día es dueña de su residencia y su automóvil. Además, su relación con su esposo y su familia se ha fortalecido. La siguiente meta de Yamileth es estudiar para el examen de ciudadanía, tomando clases en LAA.
“A mi edad, es muy difícil lograr cualquier meta sin educación. Ahora, yo tengo confianza en mis calificaciones por toda la ayuda que recibí en la Asociación Latinoamericana”, expresó Yamileth.
Albert Romero
Lleno de nuevas metas, así se siente Albert Romero, un trabajador de la construcción, luego de participar en el programa de construcción del Departamento de Empleo de la Asociación Latinoamericana. Albert tiene confianza en sí mismo como constructor y tiene como meta convertirse en un contratista exitoso o establecer su compañía de construcción.
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El programa le dio a Albert la oportunidad de expandir sus conocimientos en su oficio. No tan solo aprendió a ejecutar una variedad de estilos de construcción, sino que ahora conoce las reglas de seguridad, y además el programa le ofreció un curso de resucitación cardiopulmonar (CPR por sus siglas en inglés).
“Aprendí a ser más responsable con la seguridad en el trabajo y también aprendí a salvar vidas,” dijo Albert.
Albert recomienda los programas de la LAA. “Cada persona debería darse la oportunidad de aprender cosas útiles y nuevas que pueden ayudar a su familia y que también le pueden ayudar a ser una persona exitosa,” expresó.
Sara Camarena
Cuando Sara Camarena entró por las puertas de la Asociación Latinoamericana en Norcross, sabía que había encontrado un lugar seguro para ella y su familia. Quería convertirse en una mejor mamá y construir una relación más cercana con su hijo. Su experiencia en la LAA le ayudó a lograr ambos propósitos.
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Motivada a tener una relación familiar sólida, Sara se inscribió en las clases para padres de la LAA. Además, su hijo Adolfo participó del campamento de verano ¡Inspira!
“Me convertí en una mejor persona gracias a las clases que tomé en la LAA”, dijo Sara. “Me ayudaron a relajarme y mantenerme optimista para encontrar soluciones a los problemas que teníamos como familia. Antes no podía ver las cosas claramente, pero ahora mis horizontes se han ampliado. Veo que puedo crecer junto a mi hijo y entender las etapas de crecimiento que los niños atraviesan”.
Uno de los programas favoritos de Sara es el campamento de verano. Ella disfruta este espacio con la tranquilidad de que su niño está en buenas manos. “Saber que mi hijo está en un lugar seguro y está aprendiendo, me ayuda a sentirme en control de la situación de mi familia,” dijo ella. “Como no tenemos familia acá, ha sido de gran ayuda saber que la LAA está para tendernos una mano amiga”.
Para Sara, la LAA ha sido un recurso que la ha ayudado a seguir adelante, aprender y mantener una actitud positiva. “Es cuestión de pensar positivamente, que sí, puedo ser una buena madre”, expresó Sara. “Hay tanto que aprender con los programas de la LAA que en el futuro espero aprender inglés y tomar otras clases. Y por supuesto voy a seguir trayendo a mi hijo al campamento de verano. ¡En el futuro veo a mi hijo como voluntario de la LAA!”
Sharlott Gries
Antes de llegar a la Asociación Latinoamericana, la vida de Sharlott Gries era completamente diferente. Esta madre mexicana pensaba que no podía lograr sus metas. Luego de participar en los programas del Centro de Norcross, Sharlott se siente capaz de comenzar una nueva vida.
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Sharlott decidió inscribirse en las clases para padres de la Asociación Latinoamericana para mejorar sus habilidades como madre y para mantener una relación fuerte con su hijo. “He logrado más éxitos, me siento feliz”, dijo Sharlott.
Ahora Sharlott se dedica a aprender y enriquecer su vida con oportunidades nuevas. “No es fácil cambiar, pero sí mejorar. En las clases de la LAA adquirí conocimiento y estrategias para mantener una relación adecuada con mi hijo”, relató.
Sharlott no olvida el día en el que la Asociación Latinoamericana organizó una fiesta en honor a su hijo. “Fue un sueño hecho realidad,” dijo Sharlott. La joven se mantiene en contacto con Nolly Dyste, Directora del Centro de Norcross. “Siento que es más que amiga, es parte de mi familia”.
Hoy día, Sharlott tiene un propósito muy claro y trabaja para alcanzarlo. “Mi meta es terminar una carrera y darle lo mejor a mi hijo,” expresó. De la Asociación Latinoamericana dijo, “Estoy segura de que me ayudarán el 100 por ciento.”
Hugo Mendoza
Luego de seis años estudiando inglés en la Asociación Latinoamericana, Hugo Mendoza es un verdadero ejemplo de cómo alguien puede alcanzar increíbles logros con determinación y propósito. El nativo salvadoreño de 31 años estaba tan decidido a aprender inglés que asistió a las clases hasta que sus habilidades superaron las de la clase más avanzada en la LAA. Aún así, Hugo sigue asistiendo a los programas de la LAA para practicar sus conocimientos.
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“El momento más increíble que tuve en la Asociación Latinoamericana fue cuando mi maestra me dijo que no me quería más en clase”, dijo Hugo. “Había tomado la clase siete veces y ya era muy fácil para mí”.
Hugo sigue entusiasmado por mantenerse involucrado y seguir aprendiendo. Ahora asiste regularmente a La Hora del Café, un programa de la LAA para aquellos que deseen practicar conversaciones en inglés y español. Hugo explica, “Yo no me doy por vencido fácilmente porque sé que con determinación y dedicación uno puede alcanzar hasta lo imposible.”
Para Hugo, la oportunidad de aprender y practicar inglés regularmente ha sido una experiencia increíble que le ha otorgado nuevas oportunidades, una perspectiva diferente de la vida y un nuevo sentido de independencia y aceptación.
“Antes de venir a la LAA, yo sentía que todo era difícil, especialmente aprender un idioma nuevo,” dijo Hugo. “Ahora, siento que mi vida cambió mucho. Me siento más independiente. Y aunque sé que tengo mucho que aprender, estoy feliz con todo lo que he aprendido hasta ahora”.
Hugo espera poder inspirar a otros a alcanzar lo que él ha logrado. El perseverante alumno planifica enseñar inglés a aquellos que quieran aprender.
“Hay mucha gente que cree que es imposible aprender inglés, pero yo siempre les cuento mi historia, les digo que antes de venir a la Asociación Latinoamericana no podía hablar nada de inglés”, relató Hugo. “Ahora, gracias a Dios y a los esfuerzos que hice, sé suficiente para entablar una conversación y aunque todavía cometo uno que otro error, no me voy a dar por vencido hasta corregirlos todos.”
Patrick, Dylan y José
En ¡Inspira! El campamento de verano, Patrick, Dylan y José, descubrieron un mundo nuevo en ciencias, matemáticas, actividades divertidas y una fuente de inspiración para alcanzar el éxito en el futuro. Los tres niños se hicieron amigos rápidamente después de participar en paseos semanales, de matemáticas y ciencias, actividades físicas y enriquecedoras como artes visuales, danza y drama.
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“Yo pensé que el campamento era realmente divertido y aprendí mucho”, dijo José. “Mi actividad favorita fue la experiencia en ciencias cuando hicimos las rocas. Lo hice con mi mamá y fue muy emocionante ver como la roca ¡realmente voló!”
Trescientos jóvenes participaron en el programa de verano ¡Inspira! Un programa de matemáticas y ciencias de 4 semanas de duración para niños latinos de primer a séptimo grado. El campamento de verano ¡Inspira! es parte del conjunto de iniciativas para jóvenes, diseñadas para mejorar el éxito académico.
El campamento de verano ayudó a los tres niños a sentar metas futuras. José explicó: “Antes realmente no me gustaban las ciencias mucho. Ahora pienso que está muy bien y quiero ser un astronauta cuando crezca”
Aurora Mendoza
Desde que llegó a la Asociación Latinoamericana en Roswell, Aurora Mendoza hizo mucho más que involucrarse en el programa Mami y Yo. Se convirtió en una activista comunitaria que recomienda a todos sus vecinos los servicios de la LAA. Después de tomar las clases, se inscribió en Mami y Yo por segunda vez, junto a dos de sus amigas.
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“El programa me enseñó que soy la primera y la más importante maestra de mis hijos,” dijo Aurora. “Me siento orgullosa de mi desempeño como madre, ya que antes sentía que éste no era apreciado.”
Al final de la sesión, su clase decidió llevar a cabo presentaciones para demostrar lo que habían aprendido en el curso. Aurora relató que la clase la ayudó a descubrir un nuevo aprecio y admiración hacia su propia madre.
“Mi madre es mi ejemplo y después de tomar la clase he podido decirle cuanto la admiro y cuanto me enseñó,” relató Aurora. ”Mi presentación fue sobre ella y del lugar importante que ocupa en mi hogar.”
Aurora se siente feliz por lo que aprendió y quiere compartirlo con su comunidad. Por esto recomienda a los recién llegados a que participen de los servicios de la LAA. A pesar de que la Asociación ofrece una variedad de programas, Mami y Yo impactó de forma particular a Aurora.
“Estoy trabajando para convertirme en un ejemplo a seguir para mis hijos y en su mejor maestra,” expresó. “Gracias a la LAA, las madres latinas tenemos la oportunidad de reunirnos para intercambiar experiencias y aprender nuevas técnicas para mejorar nuestras vidas y las de nuestros hijos.”
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